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Historia de Roma de Mommsen

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MOMMSEN, T., 1876 (2005), Historia de Roma II, Grandes Obras de la Cultura, RBA editores

Decir Mommsen es, en esencia, decir Historia de Roma. El alemán ha dejado un legado enorme y su influencia se deja sentir en muchísimos ámbitos del mundo romano. Es difícil no encontrar algún tema o aspecto en que no haya dejado su huella. Precisamente, por esta razón, su lectura es obligatoria para todo aquél que quiera conocer la historiografía y el trato que se ha ido dando a Roma.

Como habréis visto, no hablo de la Historia de Roma, sino de historiografía. ¿Por qué? Por una razón muy simple, la obra de Mommsen, en muchísimos aspectos ha quedado desfasada y, en otros, tiene una serie de problemas o de visiones propias de su época pero que ya han sido superadas. Por esta razón, todos aquellos que quieran saber más sobre Roma deben evitar el libro si buscan en él una primera toma de contacto. Si por el contrario ya tienen conocimientos sobre el período es una lectura sumamente interesante. Pero, ¿cuáles son los problemas que tiene la obra de Mommsen?

El primero y el más evidente son ciertas concepciones y juicios propios del momento histórico en el que escribe. El caso más claro es el desprecio a lo oriental o los comentarios sobre la raza fenicia. Estos elementos se pueden observar en diversas ocasiones e ilustran a la perfección uno de los grandes cambios a nivel de mentalidad que se han dado desde entonces. Otro ejemplo se puede encontrar en la definición de la política romana, o cartaginesa, en torno a partidos. Algo que, más tarde, fue abandonado debido a que no se ajustaba a la realidad. Así, a la composición tan jerárquica y cerrada que hace el alemán en su obra choca con la visión que se tiene actualmente sobre los diferentes grupos de poder. Finalmente, conviene tener presente la concepción de “civilización” y “bárbaros” que existe en el momento en que se escribe la obra. Esto ha llevado a que en muchos aspectos se pueda apreciar una visión positiva de las acciones porque provocarán, a largo plazo, una integración de una zona en lo que el autor considera “civilización”.

El segundo punto es más extenso y abarca la totalidad de la obra. Mommsen es positivista. No existe una crítica de las fuentes. Es cierto que el autor elabora juicios sobre la conducta y el modo en cómo se desarrollan las acciones pero, en ningún momento, analiza el modo en cómo son caracterizados los personajes o sucesos de la obra. Como se ha puesto de relieve mucho más tarde, la obra de Polibio o Livio tienen una serie de concepciones, intenciones y objetivos que hacen que ciertos sucesos y personajes sean caracterizados de un modo específico. Buenos ejemplos de ello son la toma de Cartago Nova o el motín del campamento en el Sucro que son caracterizados para reforzar la imagen de Escipión.

Toda esta problemática hace que en muchos de sus juicios Mommsen tome la descripción que hacen las fuentes sin criticarla. De este modo, no debe resultar extraño que lamente y critique las acciones de los sectores más populares durante la Segunda Guerra Púnica o que convierta a la masa del pueblo en la fuente de crisis o elementos desestabilizadores a lo largo de su historia.

El tercer problema en la obra de Mommsen es la ausencia de la arqueología en sus análisis. Hay que matizar que en el momento en que se escribe esta obra no existe la disciplina como tal y predomina el estudio de las inscripciones. Sin embargo, su desarrollo posterior ha arrojado una visión mucho más compleja y a aportado muchos más datos que han hecho que, en muchos casos, las tesis que planteadas por el autor hayan quedado muy desfasadas.

En cuarto lugar, se podría ubicar el hecho que no cita muchos de los pasajes y críticas que realiza. Algo que influye poco para una lectura no académica pero que no deja de ser un problema. De este modo, cuesta mucho dilucidar qué apartados corresponden a juicios de otros autores, cuáles de los autores clásicos y cuáles son propios. Es un detalle menor para la mayoría de la gente pero tiene su importancia.

Por supuesto, todos estos problemas no hacen menos meritorio el análisis de Mommsen. Es, y será, un autor de referencia y el padre de la Historia romana. Ahora bien, por suerte o desgracia, en Historia se evoluciona en el modo en cómo se entienden los sucesos y hechos del pasado. Actualmente existen toda una serie de visiones, aportaciones y ciencias auxiliares que han hecho que la obra de Mommsen presente bastantes problemas.

Por estas razones, es una lectura que se debería de abordar con cuidado y con ciertos conocimientos sobre el mundo antiguo. No hacerlo, puede dejar impresiones y concepciones que, actualmente, han sido completamente descartadas o superadas.

Written by pauvm

30/10/2011 at 13:34

Publicado en Reseñas, Roma

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