La Biblioteca de Perseo

Mundo clásico, libros y comentarios varios

Kenneth Waltz, 2008, Realism and International Politics, Routledge, New York and London.

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Kenneth Waltz, 2008, Realism and International Politics, Routledge, New York and London.


El libro ante el que nos encontramos se podría considerar como una visión transversal de la obra del autor pues es una recopilación de algunos de sus de artículos y opiniones. Éstos están divididos en cuatro grandes bloques temáticos: el primero sobre teoría, el segundo sobre análisis de diversos aspectos de la teoría realista, el tercero centrado más en el papel de la bomba atómica en las relaciones internacional y, el cuarto y último, en aspectos de política internacional.

Quizá, justo después de dar una visión general sobre la estructura de la obra, el siguiente elemento ineludible de comentar sea que este es un libro para la gente que ya conoce la obra de Waltz y parte de la teoría realista y sus variantes. Sin ese conocimiento de base, es muy confuso seguir el hilo del libro o entender muchos aspectos de crítica o de definición.

Si, por el contrario, se cuenta con una base sobre las teorías realistas creo que este libro es muy interesante. Ofrece una visión que abarca temas dispares y, lo más importante, escritos en momentos dispares y con contextos muy específicos. Eso hace que, es cierto, se repitan ciertos conceptos (especialmente cuando se tratan aspectos de índole nuclear) pero que ofrezca una visión más enriquecedora.

De los temas que trata en el libro a mi modo de ver hay dos temas especialmente interesantes: la estabilidad de un mundo bipolar respecto a uno multipolar y el papel que tienen las bombas nucleares como elemento de contención en la política internacional. De hecho, los dos van muy unidos en el hilo de argumentación pero tienen importantes diferencias. También, ambos aspectos, como se puede ver en el libro, han sido discutidos en numerosas ocasiones.

A los ojos de Waltz, un sistema de relaciones bipolar es más estable, en esencia, debido a que hay menos competidores. A más competidores, los movimientos que éstos pueden realizar son mucho menores y los riesgos mucho más altos. Conforme decrecen los rivales, más estabilidad y más capacidad de maniobrar se tiene por parte de cada estado. Esta reducción también lleva a una reformulación de conceptos como periferia. Todos estos aspectos llevan a que las relaciones entre los dos actores principales estén muy condicionadas y sean, en cierta forma, mejor entendidas y conocidas. Algo qué, dentro de un marco con más rivales en igualdad de condiciones, se perdía.

Para el caso de los Estados Unidos y la URSS durante la etapa de la Guerra Fría Waltz enlaza a la estabilidad del sistema bipolar el papel que juegan las bombas nucleares en las relaciones internacionales. Para él, parte de la estabilidad que ha existido en este período entre las grandes potencias solo se puede explicar por la importancia que tiene como factor de contención y “miedo” a una guerra a gran escala. De este modo, la idea que el aumento de la intensidad de las hostilidades podría llevar, de forma inevitable, a una destrucción mayor es lo que provoca una contención y análisis cuidadoso de las acciones. Antes, las políticas de contención siempre estaban sujetas a la interpretación que hacían los demás actores. Así, esa percepción podía ser errónea y, por lo tanto, hacer que se llevase a cabo una guerra en base a esas ideas. Esta dicotomía entre percepción y realidad tiene especial importancia pues en el caso de la bomba nuclear una sola cabeza ya significa un elemento de contención superior a cualquier otro medio. Ante este miedo, la intensidad de la guerra y el grado de involucración por parte de los principales actores son medidos con mucho cuidado.

Así, para Waltz, el mundo de la Guerra Fría es mucho más estable que lo previos debido a su estructura bipolar y a la existencia de la amenaza nuclear como un elemento de contención real y percibida por todos los demás actores del marco internacional como tal. Finalmente, casi como un apéndice a estos dos ejes, habría que colocar su crítica a la idea, fuertemente extendida, que las democracias no libran guerras entre ellas. Waltz crítica, por un lado, que no se tengan en cuenta los factores estructurales que condicionan el período de este análisis (posición de las democracias a nivel de poder, el modo en cómo lo ejercen, etc.).

Como conclusión podríamos decir que la visión que tiene Waltz de las relaciones internacionales es pesimista. Mucho. Aunque, a mi modo de ver, no deja por ello de ser menos cercana a la realidad. Tomando como punto de partida muchas de las bases que recalca a lo largo de su obra es como mejor se puede comprender muchos de los aspectos de la política internacional.

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Written by pauvm

27/09/2011 at 15:01

2011 Conference of Army Historians: Una reseña

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Entre los días 25 y 28 de Julio tuvo lugar la 2011 Conference of Army Historians siendo su tema central el análisis de los ejércitos en conflictos de larga duración. Eso no impedía que en el congreso se desarrollaran diversas sesiones alejadas del hilo conductor. En esencia, fue una visión global sobre la historia militar con un fuerte énfasis, algo lógico por quién y dónde se organizaba este congreso, en la historia militar y el ejército en Estados Unidos.

Uno de los principales problemas que creo que tiene la profesión del historiador militar es que su campo de estudio está muy fragmentado. Es un detalle, cuanto menos, sorprendente y que no deja de ser problemático. Por un lado, hay la historia militar en el sentido más práctico y utilitario. Por el otro, está la que se realiza desde las instituciones académicas estando más alejada de esta función y, finalmente, nos encontraríamos con la arqueología. Todos estos elementos en muchas ocasiones parecen ir los unos separados de los otros. Algo que complica mucho más la tarea del historiador (en sentido global). Un buen ejemplo de esto creo que se pudo constatar en este congreso donde la arqueología apenas tuvo un papel importante, a pesar de existir una gran variedad de ponencias que analizaban conflictos o batallas.

Por otro lado, la historia militar es un campo que ha tenido poca incidencia o poco prestigio dentro de la profesión de investigador. Hasta hace poco, y aún hoy, es considerada como una disciplina menor. En cualquier caso, es evidente que es una corriente que cada vez más tiene personas trabajando en ella. Por un lado, la proliferación de congresos que abarcan esta temática es cada vez mayor. Por el otro, el interés que despierta en mucha gente se puede comprobar en el éxito de muchas publicaciones de este estilo. Este “auge” también se pudo constatar en la presencia de un gran número de ponencias que hizo que tuviesen que haber diversas sesiones paralelas. Conviene resaltar la buena organización del congreso pudiendo haber en la mayoría de las sesiones tiempo para debates y preguntas. Un hecho que, cualquiera que haya asistido a un congreso, sabrá que no siempre suele darse.

Una de las sensaciones que tuve al final del congreso es que hay una serie de instituciones y de grupos que tienen muy claro qué hay que hacer para el desarrollo de la historia militar y cómo hacerlo en el ámbito estadounidense Lo cierto es que las cifras que manejaban en términos de visitas a la web del Center of Military History eran realmente altas: un millón mensuales. Una cantidad nada despreciable teniendo en cuenta el tipo de página. También me sorprendió el análisis de las herramientas necesarias para una mayor difusión y cómo emplear las nuevas tecnologías como pueden ser los ebooks, facebook o Twitter. También hubo diversas ponencias sobre los objetivos y planes de la organización y, en general, de los diferentes grupos o entidades que se dedican a la historia. Dado mi desconocimiento de éstos no puedo hacer un análisis más detallado sobre la problemática o la visión que se planteó en el congreso.

Quizá uno de los elementos que más me sorprendió fue el papel que juegan los museos dentro del ejército. Si bien es cierto que muchos de los aspectos de ofrecer la historia o detalles sobre el regimiento o cuerpo que cubren eran cosas esperadas, no es menos cierto que la función práctica y de base de datos constante que tenían para el ejército no deja de ser una sorpresa. Por definición, uno tiende a pensar en los museos de historia en muchos aspectos pero no en el de un campo de información y datos sobre prácticas para la actualidad. También resulta, cuanto menos curioso, el hecho que el ejército estadounidense tenga que volver a usar mulas en Afganistán y cómo, con el fin de saber cómo tratar a los animales, acudieron a un museo para recabar la información necesaria.

En la misma línea del uso práctico de la historia militar estuvo centrada la sesión que tenía como temática la enseñanza de la historia militar. Las ponencias presentadas me parecieron especialmente interesantes. En primer lugar, porque todas las ponencias resultaron estar centradas en logística. En segundo lugar, porque exponían cómo se organizaban y estructuraban una serie de cursos de formación para militares alrededor de recorrer campos de batalla y campañas. La explicación sobre los elementos que se resaltaban, el modo en cómo se enfocaba el curso y las tareas y trabajos que se planteaban eran realmente interesantes. Especialmente porque explicar sobre el terreno una batalla o una campaña no es fácil y si, encima, hay que centrarse en su vertiente logística la cosa aún es más complicada. Quizá encontré a faltar una visión más didáctica y cómo explicar esta problemática a un público no profesional o sin la formación adecuada pero, dejando de lado este deseo más que crítica, una sesión realmente muy interesante.

Otro de los elementos que resultó más interesante fue el centrado en los historiadores sobre el terreno. Es decir, la faena de recopilar material sobre las operaciones militares que lleva a cabo el ejército estadounidense. No deja de sorprender la ingente cantidad de datos que se recopilan al cabo de un año. Sin embargo, no deja de ser un problema si no son correctamente clasificados. Un detalle que se hizo mención durante el congreso en diversas ocasiones. En cualquier caso, es una tarea realmente monumental en ambos sentidos, el de recopilar toda esa información y después el de procesarla y organizarla. No nos debe de extrañar que estos dos fuesen los ejes de la charla centrada en el trabajo del historiador de campo.

Por razones evidentes tengo que reseñar la sesión centrada en Historia de Roma. Creo que lo que podía parecer un hándicap a priori, la evidente separación cronológica entre las tres ponencias, no fue tan evidente. Bien es cierto que la caída del Imperio romano es algo que fascina a la mayoría de la gente y, esto es una especulación mía, especialmente en Estados Unidos. La pregunta de un asistente sobre las lecciones que se pueden derivar de la historia de Roma es un buen indicativo de esa sensación de “aprender lo que sucedió para no repetirlo”. Creo que fue una sesión que ofreció una enorme variedad de perspectivas sobre una problemática más global dentro del mundo romano: el mantenimiento del ejército.

En líneas generales debo decir que fue un congreso muy interesante pues planteó una visión y toda una serie de prácticas que hasta el momento no había considerado ni conocía que existían. Lo cual, en el fondo, sigue siendo algo muy positivo por lo que significa para una disciplina, la historia militar, que teóricamente está anclada en el pasado y es incapaz de evolucionar.

Written by pauvm

04/08/2011 at 19:47

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Roma nunca fue de mármol

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En cuanto a la Sibila de Cumas, la he visto con mis propios ojos colgada en una botella, y cuando los niños le preguntaban: “Sibila, ¿qué quieres?”, ella les contestaba: “¡Quiero morir!”.

(El Satiricón, 48,  8)

Cuenta Suetonio que uno de los logros de Augusto fue reconstruir una gran parte de la ciudad de Roma. Donde antes había edificios de barro y madera él los reemplazó por mármol. Aunque todo el mundo sabe que era una exageración no deja de haber quedado un cierto ideal de “gloria” en la forma en cómo se refleja la ciudad. Por un lado, están la mayoría de los autores clásicos que, por su procedencia social, ofrecen un retrato muy concreto y específico de lo que sería Roma. Sus relatos están plagados de grandes decisiones, lugares de gran significación y una visión de la ciudad en donde apenas aparece la mayoría de la población, es decir, los que son meros ciudadanos y no pertenecen un ordo elevado. A este hecho, ha ayudado, dentro del imaginario social, la idealización que se ha hecho, en muchos aspectos, de Roma y de Grecia. De hecho, la mayoría de películas o productos mass media han reforzado esta imagen.

Sin embargo, tampoco deja de ser menos cierto que Roma no era así. Todo el mundo lo sabe pero no es lo que se suele encontrar de la ciudad. Por suerte, hay una serie de autores que nos muestran una imagen mucho cercana a la realidad de la vida en la Ciudad Eterna para la mayoría de su población. Estos autores son Plauto, Persio, Juvenal y Petronio. Conviene hacer una pequeña aclaración previa sobre ellos. Excepto Plauto que es de época republicana, todos los demás son autores de época imperial aunque no son contemporáneos los unos de los otros pero sí que están más o menos cercanos. Esta divergencia cronológica es especialmente interesante porque muchos de los temas tratados por los autores son muy parecidos. Es decir, aspectos como la dependencia del patrón o las quejas sobre la moralidad o los cazadores de testamentos serán comunes y objeto de burla por parte de los diferentes autores. También, todos, excepto Plauto, usan la sátira, en latín satura, para expresar sus puntos de vista. Eso significa que hay una composición y una semejanza en el modo en cómo son expresadas las quejas sobre Roma. Plauto, por el contrario, usa el teatro, adaptando a los gustos romanos. Eso hace que reproduzca temas y conceptos griegos pero que sean adaptados a la realidad de su momento. De hecho, no es ninguna sorpresa ni nada fuera de lo común pues él mismo al inicio de las obras explica de qué pieza griega adapta.

Entonces, ¿qué une a todos estos autores? Pues que todos ellos nos proporcionan una imagen menos luminosa y más cotidiana. Y es una imagen de polvo, barro, miseria, corrupción y, en esencia, el retrato de la sociedad que solo busca sobrevivir y conseguir comer cada día.

Voy con las piernas perdidas de barro, todos son pisotones de unas plantas enormes; un clave de soldado me ha herido un dedo.

(Juvenal, III, 245)

Y el relato que emerge de todos estos autores no es para nada halagüeño. Si para muchos autores clásicos Roma significaba cultura, saber, orden y leyes lo que uno se encuentra en la imagen que nos ofrece estas obras es todo lo contrario. La mayoría de la gente de la época la cultura simplemente la usa como una forma de ostentar y porque es lo que toca hacer. Así, vemos como los clientes que aspiran a escribir algo tienen que encontrarse con que su patrón no les da apoyo o que, cuando lo hace, es en unas condiciones deplorables y que está más preocupado de conseguir que le aplaudan a él que a la obra en sí misma. Esta manía por mostrarse culto porque sí queda ejemplificada en Trimalción que intenta hacer gala de su cultura pero que es incapaz de recordar o explicar ninguno de los mitos de forma correcta. De hecho, la imagen que emerge es que la cultura para la mayoría de los ricos, que son los que pueden propagarla y estudiarla, importa poco. Están más preocupados de hacer ostentación de su riqueza por medio de gastos absurdos y absolutamente delirantes.

De hecho, la ostentación es un elemento de peso en el retrato de los ricos y poderosos. De nuevo la imagen ideal vuelve a ser la de Trimalción pero no es la única. Juvenal cuando describe la vida de los clientes carga las tintas contra los lujos innecesarios de los patrones en contraste con el trato pobre e indigno que éstos reciben. De este modo, es más importante gastar en cualquier adorno que cumplir con nobleza con los deberes que se han contraído respecto a los clientes. Una clara contraposición respecto al pasado, en dónde si se tenía cuidado de éstos.

No son los únicos puntos en donde se incide en esta situación de pobreza de gran parte de la población. Uno de los pasajes más conocidos, y que más veces se ha citado, es el referente a la condición en la que vivía la mayoría de la población de Roma. Hacinados, en lugares insalubres y con la constante amenaza del fuego y de ver cómo lo que todo tiene. Aquí de nuevo se puede ver una crítica a los ricos que desatienden a la ciudad y sólo reaccionan cuando algo le sucede a uno de ellos.

Por supuesto, una población en esa situación acaba buscándose la vida como puede. Una de las prácticas más comunes es la estafa, especialmente en el caso de los testamentos. La búsqueda de cazadores de fortuna que intentaban confundir o aparecer en los testamentos de los ricos es una constante. De hecho, lo que nos queda del Satiricón acaba con los protagonistas urdiendo una trama para hacerse pasar por ricos y conseguir engañar a alguien que busque su favor para ser incluido en su testamento. Pero no es la única práctica deshonesta que se lleva a cabo. Adulterio, engaños, adopciones o simplemente abusos son una constante por parte de aquellos que pueden. Es una sociedad que busca sobrevivir al precio que sea y en donde un plato caliente es algo muy importante para las personas que viven en ella.

Otro de los grandes temas que nos encontramos es la crítica al ejército. Éste es representado de una forma brutal. Por un lado tenemos dentro de la obra de Plauto el estereotipo del “soldado fanfarrón”. Es decir, aquél que hace gala de sus logros y que no duda en exagerarlos. De hecho, éstos logros, casi siempre en Oriente, son los que le proporcionan riqueza y hacen de él una figura importante en las obras. Es un personaje que no duda en intimidar o amenazar con tal de conseguir sus objetivos o sus deseos. En el caso de los autores imperiales el ejército es resaltado por su posición de prestigio y el consiguiente abuso que eso lleva. Ya lo resaltará Juvenal: Sería, pues, cosa digna de esta mula que es el declamador Vagelio ofender tantas botas militares y tantos miles de clavos si tienes sólo dos piernas (XVI, 24-5). No es una imagen agradable la que se del ejército en su conjunto.

Finalmente habría que considerar el papel que se tiene de los esclavos dentro de estas obras. En la obra de Plauto son caracterizados dentro del estereotipo del personaje taimado y astuto que, por otro lado, solo busca su beneficio. Aunque éste se reduce a dos cosas: comer y evitar las palizas de su amo. Por otro lado, los autores imperiales, en una época donde existía un mayor lujo, parodian los extremos que se han llegado con el gasto de esclavos. Algunos tienen como única función servir la comida o el agua. Otros simplemente son adornos. Una buena muestra del uso estrafalario de los esclavos se puede ver, de nuevo, en la cena de Trimalción. De hecho, ésta es, en muchísimos aspectos, un retrato donde todos los vicios y problemas que apuntan los autores satíricos quedan sintetizados y unidos. Lo que no deja de ser una alabanza de Petronio y su capacidad de sintetizar toda una serie de problemas y situaciones que se daban dentro de la sociedad romana e irlas presentando a lo largo de un banquete.

La conclusión es que, a pesar que nadie creía el relato de una Roma inmaculada, la visión que nos aportan estos autores es necesaria y muy ilustradora. Dan vida y voz a toda una sociedad que vive en unas condiciones que son la noche de las de unos pocos privilegiados. Éstos, lejos de la imagen de sí mismos que nos han dejado, son, en el mejor de los casos, profundamente amorales. De este modo, la sociedad romana, por medio de estos autores, se ve realzado con claroscuros y con toda una realidad que queda muy lejos de los libros de historia. Algo qué, como ya se han lamentado los satíricos, no interesa a nadie pues, como se queja Juvenal:

¿Quién pagará a un historiador lo que daría a uno que le leyera las noticias? (VII, 104)

Lo triste es que esta máxima sigue siendo hoy tan vigente como hace casi dos mil años.

Written by pauvm

31/07/2011 at 23:52

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Marco Aurelio por Anthony Birley

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La figura de Marco Aurelio siempre ha levantado un gran interés. Filósofo y emperador. Una persona dotada de una gran sensibilidad y que tuvo que vivir una época convulsa. No nos debe de extrañar que su obra y sus acciones fuesen glosadas y alabadas durante siglos. Tampoco nos debe de extrañar que cada cierto tiempo salgan obras centradas en él. Su atractivo es innegable. Una de las últimas aportaciones corre de la mano de Anthony Birley y es una biografía sobre el emperador filósofo.

Anthony Birley ha editado, con los años, una buena cantidad de trabajos centrados en diversos emperadores romanos. Quizá el más conocido sea el de Adriano, pero antes ya contaba con uno de Septimio Severo. Ahora, se le une una revisión de una biografía que editó hace años sobre Marco Aurelio. Birley es uno de los grandes historiadores del mundo romano. A los trabajos ya mencionados hay que añadir las excavaciones en el campamento de Vindolanda desde donde se ha aportado una enorme cantidad de información sobre la vida en una guarnición romana. Este conocimiento sobre el mundo romano se nota en el conocimiento que muestra de las fuentes que maneja dentro de la obra. Las referencias a autores clásicos, epigrafía, monedas o monumentos son muy completas y ayudan a trazar una visión desde todos los ángulos de la figura del emperador.

Antes de empezar a comentar aspectos del trabajo del autor habría que comentar algunos detalles muy negativos en cuanto a edición del libro. En primer lugar estaría el sistema de notas y, en segundo, el subtítulo de la obra. Las notas en el libro están divididas por capítulos y colocadas al final del libro. Lo que hace tremendamente tedioso y molesto consultar alguna nota. Por no decir si, además, se quiere revisar la bibliografía que aparece en la nota. Todo eso hace que sea una obra difícil de manejar para alguien que la esté consultando por temas de investigación e incluso para aquél que tenga algo de curiosidad. Creo que es un punto muy negativo pues las notas al pie de página no quitan fluidez a la lectura. El segundo aspecto es el infame subtítulo que se han sacado de la manga los editores de Gredos: “La biografía definitiva”. Una elección tremendamente desafortunada, especialmente cuando una de las constantes dentro de la obra es que nos faltan muchos datos sobre la vida del emperador. Lo que hace aún más extraño y poco apropiado la apostilla. En tercer lugar, habría que comentar que las ilustraciones son de calidad bastante pobre. No entiendo como no han sido editadas en un papel de mayor calidad y a color. Especialmente tratándose de monedas y escenas de la Columna de Marco Aurelio lo que hace que sea difícil apreciar muchos de los detalles.

El libro está muy bien estructurado y consigue una narración ágil mientras se van desgranando los datos sobre la figura del emperador. Sin embargo, el libro choca con un grave problema: la falta de datos sobre la figura de Marco Aurelio (algo que no deja de extrañar), lo que hace que en muchas ocasiones el libro navegue en un continuo “puede”, “es posible”, podría ser”, “se podría suponer que…” que más que planteamientos de hipótesis son meras conjeturas producto de la falta de datos o fuentes con las que reconstruir la vida del emperador. Este hecho se nota en diversos capítulos de la obra. A pesar que el autor ya deja constancia que más que una biografía pretende caracterizar la época que envuelve al emperador no deja de ser éste el hilo conductor del estudio por lo que éste se resiente de esta carencia.

Directamente vinculado con estos problemas nos encontramos con que hay capítulos en donde se hace un abuso de las citas a pasajes de autores clásicos. Especialmente notorio en los temas centrados en la figura de Frontón y los primeros años del Emperador. Aunque es comprensible que ciertos pasajes deban de ser citados por las ideas que transmiten también es cierto qué, cómo el mismo Birley resalta, la mayoría de la correspondencia entre el maestro y el alumno es bastante insustancial en cuanto a uso para análisis del reinado de Marco Aurelio. Esto lleva a que se abuse de unas cartas en donde se reitera por ejemplo, la preocupación por la salud de los familiares de uno y otro lado. Eso hace que en algunos capítulos la lectura sea una mera sucesión de citas sin excesivo análisis por parte del autor (pues son pasajes que nos dan poca información para el propósito de la obra) lo que hace muy tediosa la lectura. Por el contrario, los capítulos centrados en las campañas de Marco Aurelio o Lucio Vero contienen también citas enteras pero, dado que hay un análisis más pormenorizado de éstas, la lectura es mucho más agradable e interesante al estar cada cita acompañada por diversos comentarios y enmarcada en el hilo de un discurso global.

Esto hace que la obra tenga altibajos y que haya ocasiones en donde se noten demasiado que apenas hay datos sobre los que sustentar ciertos momentos de la vida de Marco Aurelio. De hecho, los episodios que se centran en su reinado son los que mejor ritmo y más útiles pueden ser al lector aficionado como al historiador. Por el contrario, los primeros años de Marco Aurelio son en los que se nota más esta sobreabundancia de citas. Eso hace que sea un libro que se hace difícil el coger ritmo de lectura. También influye que en las primeras páginas, por razones evidentes, la prosopografía tiene un papel muy importante. Al lector menos familiarizado con el entramado de relaciones de la aristocracia romana esos capítulos pueden resultar complicados. Es especialmente recomendable recurrir a los árboles genealógicos que viene en el primer apéndice.

Eso no quiere decir que nos encontremos ante un mal libro de historia. Es un libro de gran rigor y muy bien escrito, pero a mucha distancia del libro sobre Adriano dónde se puede apreciar mucho mejor la capacidad como historiador del autor. A pesar de ello no deja de ser un buen libro para todo aquél que busque tener una visión general sobre la complejidad del final de la dinastía de los Antoninos y cómo en este momento diversos de los problemas que azotaran al Bajo Imperio ya se empiezan a notar.

Written by pauvm

30/07/2011 at 22:22

Publicado en Reseñas, Roma

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L’aventura del Romànic

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El pasado miércoles se presentó en TV3 un documental sobre el espolio del arte románico en el Pirineo catalán. Para aquellos despistados o que no sintonizan TV3 el documental se puede ver por internet. Aunque esta en catalán, creo que es bastante comprensible y , aunque se circunscribe sólo al ámbito catalán, muchos aspectos del contexto y de las problemáticas que se reflejan en el documental son extensibles a otros ámbitos de España.

Written by pauvm

13/06/2011 at 13:31

Publicado en Divulgación, Historia

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Presentación

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Quizá la mejor presentación sea comentar de donde viene el nombre de este blog. Éste surge de una anécdota de la antigua Roma. No en vano este es un blog que nace un poco para hacer prueba y, para en ocasiones, publicar comentarios extensos de algunas de las obras que acostumbro a leer, explicar algunas anécdotas o simplemente escribir sobre algún tema que me llame la atención. Pero, de nuevo, centrémonos en la narración de donde viene el nombre del blog.

Plutarco, en la vida de Emilio Paulo (28, 10-13), relata cómo éste desechó ver el tesoro de Perseo y como en cambio aceptó que sus hijos pudieran coger parte de la biblioteca del rey Perseo de Macedonia. Es un relato plenamente del gusto del autor griego pues tiene unos fuertes componentes morales. Por un lado, la integridad del cónsul romano, por el otro, el hecho que no muestre avaricia y que considere más útil para sus hijos que puedan acceder al conocimiento. Finalmente, en la misma línea, se muestra como los Tuberón, una familia romana, consiguen, por primera vez si hacemos caso a lo que nos dice Plutarco, plata. Esta es producto de la conducta de Elio en la batalla de Pidna (168 aC). Como se puede ver, toda la anécdota refuerza la idea de la falta de avaricia y de la conducta irreprochable y honorable por parte de los representantes de Roma.

Otro de los temas importantes dentro de esta anécdota es que sirve para resaltar el filohelenismo romano. Esta es una de las ideas más extendidas, aún hoy en la actualidad. Es decir, la enorme pasión que se sentía desde las élites romanas por la cultura griega y cómo gran parte de ésta fue adaptada por la aristocracia. Sin embargo, esta es una imagen que hay que matizar profundamente. No hay duda que no se puede negar el filohelenismo que existía dentro de la sociedad romana pero es un tema mucho más complejo. Quizá uno de los mejores estudios sobre este tema se puede encontrar en la obra de Gruen The Hellenistic World and the Coming of Rome (1984).

The Hellenistic World and the Coming of Rome por Gruen

Para el autor el filohelenismo es un elemento que en la política interna romana es muy complicado de manejar. De hecho, aquellos romanos que están demasiado helenizados son objeto de crítica y de burla. No es una cuestión baladí que dentro de la propia sociedad exista una corriente tan fuerte de oposición. Incluso en época de Cicerón existe este ideal de ridiculizar a aquél que es demasiado griego. No en vano, y este es el hecho base de la idea de Gruen, los romanos tienen muy claro que existe una separación entre sus “gustos” y la política. Es decir, que uno puede ser filoheleno pero hay una serie de medidas que, a nivel político, serán siempre llevadas a cabo en latín. Por ejemplo, el mismo Emilio Paulo, que Plutarco nos pone de ejemplo, pone filósofos y artistas griegos como maestros de sus hijos además de hablar él mismo griego sin problemas. No en vano se dirige a Perseo, en la famosa entrevista con él, sin necesidad de un traductor. Pero cuando tiene que hacer proclamas políticas ante los griegos las hace en latín. Este es un ejemplo que nos viene a colación, pero Gruen nos muestra una mayor cantidad de ejemplos y de personajes políticos romanos, como Flaminino el filoheleno por excelencia, siguiendo esta tónica.

Por supuesto, todo este razonamiento no exime que Plutarco deje patente, a lo largo de diversos episodios de su obra, este filohelenismo tan grande existente dentro de Roma. No deja de ser una pequeña muestra de cómo las anécdotas, historias fantasiosas, discursos o las propias narraciones dentro de las fuentes clásicas están profundamente imbuidas de la ideología del autor y de sus concepciones políticas. Por supuesto, eso no nos debe de servir como base para rechazar las fuentes clásicas por definición, pero tampoco para creerlas como fuentes plenamente fidedignas.

Written by pauvm

30/05/2011 at 9:32

Publicado en Anécdotas, Roma

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