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Mundo clásico, libros y comentarios varios

Kenneth Waltz, 2008, Realism and International Politics, Routledge, New York and London.

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Kenneth Waltz, 2008, Realism and International Politics, Routledge, New York and London.


El libro ante el que nos encontramos se podría considerar como una visión transversal de la obra del autor pues es una recopilación de algunos de sus de artículos y opiniones. Éstos están divididos en cuatro grandes bloques temáticos: el primero sobre teoría, el segundo sobre análisis de diversos aspectos de la teoría realista, el tercero centrado más en el papel de la bomba atómica en las relaciones internacional y, el cuarto y último, en aspectos de política internacional.

Quizá, justo después de dar una visión general sobre la estructura de la obra, el siguiente elemento ineludible de comentar sea que este es un libro para la gente que ya conoce la obra de Waltz y parte de la teoría realista y sus variantes. Sin ese conocimiento de base, es muy confuso seguir el hilo del libro o entender muchos aspectos de crítica o de definición.

Si, por el contrario, se cuenta con una base sobre las teorías realistas creo que este libro es muy interesante. Ofrece una visión que abarca temas dispares y, lo más importante, escritos en momentos dispares y con contextos muy específicos. Eso hace que, es cierto, se repitan ciertos conceptos (especialmente cuando se tratan aspectos de índole nuclear) pero que ofrezca una visión más enriquecedora.

De los temas que trata en el libro a mi modo de ver hay dos temas especialmente interesantes: la estabilidad de un mundo bipolar respecto a uno multipolar y el papel que tienen las bombas nucleares como elemento de contención en la política internacional. De hecho, los dos van muy unidos en el hilo de argumentación pero tienen importantes diferencias. También, ambos aspectos, como se puede ver en el libro, han sido discutidos en numerosas ocasiones.

A los ojos de Waltz, un sistema de relaciones bipolar es más estable, en esencia, debido a que hay menos competidores. A más competidores, los movimientos que éstos pueden realizar son mucho menores y los riesgos mucho más altos. Conforme decrecen los rivales, más estabilidad y más capacidad de maniobrar se tiene por parte de cada estado. Esta reducción también lleva a una reformulación de conceptos como periferia. Todos estos aspectos llevan a que las relaciones entre los dos actores principales estén muy condicionadas y sean, en cierta forma, mejor entendidas y conocidas. Algo qué, dentro de un marco con más rivales en igualdad de condiciones, se perdía.

Para el caso de los Estados Unidos y la URSS durante la etapa de la Guerra Fría Waltz enlaza a la estabilidad del sistema bipolar el papel que juegan las bombas nucleares en las relaciones internacionales. Para él, parte de la estabilidad que ha existido en este período entre las grandes potencias solo se puede explicar por la importancia que tiene como factor de contención y “miedo” a una guerra a gran escala. De este modo, la idea que el aumento de la intensidad de las hostilidades podría llevar, de forma inevitable, a una destrucción mayor es lo que provoca una contención y análisis cuidadoso de las acciones. Antes, las políticas de contención siempre estaban sujetas a la interpretación que hacían los demás actores. Así, esa percepción podía ser errónea y, por lo tanto, hacer que se llevase a cabo una guerra en base a esas ideas. Esta dicotomía entre percepción y realidad tiene especial importancia pues en el caso de la bomba nuclear una sola cabeza ya significa un elemento de contención superior a cualquier otro medio. Ante este miedo, la intensidad de la guerra y el grado de involucración por parte de los principales actores son medidos con mucho cuidado.

Así, para Waltz, el mundo de la Guerra Fría es mucho más estable que lo previos debido a su estructura bipolar y a la existencia de la amenaza nuclear como un elemento de contención real y percibida por todos los demás actores del marco internacional como tal. Finalmente, casi como un apéndice a estos dos ejes, habría que colocar su crítica a la idea, fuertemente extendida, que las democracias no libran guerras entre ellas. Waltz crítica, por un lado, que no se tengan en cuenta los factores estructurales que condicionan el período de este análisis (posición de las democracias a nivel de poder, el modo en cómo lo ejercen, etc.).

Como conclusión podríamos decir que la visión que tiene Waltz de las relaciones internacionales es pesimista. Mucho. Aunque, a mi modo de ver, no deja por ello de ser menos cercana a la realidad. Tomando como punto de partida muchas de las bases que recalca a lo largo de su obra es como mejor se puede comprender muchos de los aspectos de la política internacional.

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Written by pauvm

27/09/2011 a 15:01

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